Tengo unos amigos entrañables que son vegetarianos, pero más que eso. Boris ha dedicado sus últimos años a aprender y a compartir sus experiencias con la alimentación saludable con todos, en su interesante blog el poder del alimento, que se llama como su primer libro, que podéis adquirir Aquí . Han venido a visitarme durante un fin de semana y como en otras ocasiones hice deliciosas incursiones en la cocina saludable de la ciudad condal. El balance de este fin de semana tan productivo tanto emocional como físicamente es francamente bueno. Siempre que estamos juntos visitamos con asiduidad el Mosquito que es uno de los restaurantes de mi top 3 en Barcelona porque su oferta vegetariana es amplia variada y deliciosa. Ocupa este puesto preferente porque además de ligero y saludable su precio es tan accesible que nunca tengo que pensármelo para ir a comer o cenar. Les llevé al OhBo, que se luce por su oferta variada y y su decoración agradable. Después hicimos descubrimientos, pero voy a empezar con Teresa Carles, que aunque lleva años funcionando en la calle Jovellanos para mi fue novedad absoluta. He pasado muchas veces por su sala, he mirado el interior, he «sabido» que estaba allí y me molesta no haber entrado antes. Lo primero es que la carta es larguísima y variada, con platos apetitosos y divertidos y lo que es mejor, con un ambiente agradable y vivo. El Teresa Carles estaba lleno un domingo por la noche, y con gente de todas las edades y estilos. No se vosotros pero a mi a veces sólo pensar en la cocina vegetariana me lleva al temor alrededor de un cierto fundamentalismo que conquista a muchos practicantes… Eso incluye una estética un poco frugal y una actitud de médico severo. Pero aquí en Teresa Carles, la cocina no es sólo para disciplinados yoguis, es para todos y es deliciosa (excelente para comer con niños) por lo que os recomiendo reservar. Había platos para veganos también y todo con una pinta estupenda. Para comenzar pedimos una ensalada de Kale con una vinagreta levemente picante y ahumada (aceite de oliva, lima, sal de ajo y cebolla, ágave, cayena y chipotle) algunos trozos de aguacate y tomatitos cherry. Nos la comimos entre exclamaciones. El Kale con sus hojas firmes y rugosas, que me hace pensar en la piel de un dragón, produce una sensación muy agradable de estar masticando algo contundente y lleno de clorofila, el aguacate le hace un contrapunto sedoso, los jugos del tomate aportan frescura y humedad. Cada bocado parece una puesta en escena de la bella y la bestia. También pedimos unas croquetas de calabaza y gorgonzola y algunas de alcachofa, que estaban correctas pero nada especiales. Difícil hallar una croqueta buena prescindiendo de la mantequilla o la bechamel. Los segundos eran todos platos coloristas, poco fotogénicos eso si, frescos, sin la estética tristona a la que me tenían acostumbrada muchos de los restaurantes vegetarianos que he visitado. Yo pedí el Red Devi Raviolo: Raviolis de pasta integral, demasiado gruesa y poco flexible, de remolacha rellenos de queso de cabra, sobre unas torres de berenjena al horno y salsa de ¿puerros? lo pone en la carta pero era una salsa de remolacha con un sabor discreto y resultado ligero que contribuye a darle humedad a la pasta. Un poco decepcionante. Mi amiga tomo un milhojas de berenjenas que estaba perfecto. Con setas, salsa de tomate y queso edam. Me gustó el equilibrio del ácido del tomate, el pesto y las verduras. Para repetir. También probamos otro plato estrella las albóndigas de Quorn (una proteína vegetal que se obtiene de un hongo, no es sabroso pero aporta proteínas de alta calidad) y boletus acompañadas con rabas de coco tierno (que parecían calamar por su aspecto) de sabor sutil, levemente dulce, sobre un fondo oscuro y aromático que podría haber sido de carne y setas. Delicioso. Por último arroz negro de setas, algas marinas, alcachofa y alioli, con un sabor intenso que requería eso si de un poco de alioli para darle contundencia pero que estaba francamente bien. Los postres no parecían de restaurante saludable: un crumble de manzanas perfecto por el caramelo de la manzana y el agrio del final y la firmeza y el crocante vivaz de la granola. Y chocolate para veganos, con harina de arroz y una mousse de chocolate con tofu. Nadie lo diría, apasionante.
El nombre me decía muy poco. La Esquina puede ser cualquier cosa, y su localización, en el Triangle (confluencia de las calles Bergara y Balmes) colmaba mi imaginación de coches, turistas, cocina fácil y ruido, por fortuna la poesía aparece intempestivamente en las más pequeñas cosas… En lugar de un sitio «para guiris agotados» me encontré con un local cosmopolita y actual, con decoración rústica pero no de «manual» como tantas que han proliferado y una confluencia de detalles que me transportaron rápidamente a los cafés y restaurantes pequeños de Portobello Road. Entendí cuando vi a Alan Stewart, un joven chef londinense, que se aplicaba en su mesa de trabajo montando los deliciosos platos que los comensales íbamos pidiendo a un equipo de servicio que destilaba amabilidad y cercanía. Fui un medio día, con my amiga Ivana quien con su alma de fotógrafa se encontraba en su salsa. Como amantes de la comida y de los viajes My little things y yo estábamos entusiasmadas pues la propuesta del medio día es absolutamente novedosa: un menú COMBI, de platos combinados creado con lo que parece una clara vocación del balance y como un tributo al producto y a quienes amamos la tierra y sus regalos… Podíamos elegir 3 opciones de las 9 que hay en el menú para componer nuestra propia sinfonía de verduras, proteínas y carbohidratos o legumbres. Os prometo que no es asimilable a las mezcolanzas «nutritivas» de algunos vegetarianos o restaurantes con «vocación» saludable… Aquí sentí que era verdaderamente posible ser absolutamente feliz gastronómicamente hablando, sin renunciar a la salud. Por otra parte, cada ingrediente que saboree tenía el color y el aroma inconfundibles del producto artesano o de pequeño proveedor con sutiles matices y aromas. Una característica del local es que cambian cada día el menú así que me sentí feliz porque La Esquina es uno de esos restaurantes, cafeterías, puntos de encuentro, templo, que se queda en tu top 5 por la accesibilidad de la propuesta: ubicación, precio, carta, producto, horarios, atención y servicio. Lo tiene todo. Mi COMBI fue lo más acertado, aunque me costó trabajo elegir, todo me llamaba poderosamente la atención: Crema de chirivía, una crema untuosa como de terciopelo con aromas perfumados y frescos que resultaba reconfortante y cálida, me gustaría que estuviera cada día en la carta porque es de esos platos que vas a buscar a un sitio una y otra vez… también pedí las lentejas con calabaza y queso de cabra, una mezcla fresca y deliciosa con las materias primas de calidad y que combinaban a la perfección y arenque ahumado (como los que encuentras en los mercados londinenses) con brocolí tierno y salteado brevemente con unos sabores equilibrados y preciosos. Mi amiga Ivana, tomó la misma crema (no se habría perdonado no hacerlo), cuscús lleno de mezclas divertidas con remolacha y menta y el pollo con coles de Bruselas… El acto de combinar platos creativos y deliciosos se convierte en un juego de cooperación con la propuesta del chef, alquimia pura. De postre un cheesecake que era más una interpretación del famoso postre, con espuma de queso y galletas que es una perdición y el típico pudding inglés (tarta de pan) con una crema inglesa en la que la vainilla y la textura suave, como el olor de un bebé recién nacido eran inolvidables. La carta de los brunchs y las cenas es muy elaborada y el ticket medio saldrá un poco más que al medio día, pero estoy deseando darme un homenaje. ah… y EL CAFÉ… FICHA: Ciudad: Barcelona Dirección: Carrer de Bergara, 2 Teléfono: 937 687 242 Horarios: De Lunes a Miércoles de 8:00 a 20:00, Jueves y Viernes de 8:00 a 1.00h, Sábados de 10:00 a 01:00 y Domingos de 10:00 a 18:00h NOTA: Las fotos me salieron bastante tristes y me apena porque en La Esquina todo es bonito y mis fotos no le hacían justicia al plato, así que os ilustro mi crónica con fotos de la casa que corresponden mejor a lo que hallaréis cuando La Esquina se convierta en uno de vuestros favoritos.
Desde que Philippe Regol recomendó el Bitxarracu me convertí en una fan de la propuesta pues la oferta de tapas cuidadas y precios imbatibles me atrae porque es muy fácil recomendar buenos restaurantes en la franja de 40€ por persona, pero hallar locales excepcionales por la mitad, sin tener que recurrir al menú del día y/o a una cierta resignación del tipo «esta bien por el precio que hemos pagado» ya es más difícil…. La sala agradable y bien decorada, si acaso un poco ruidosa para mi gusto, te hará sentir en uno de estos sitios de toda la vida, lleno de clientes que ya saben por qué van y repiten en este lugar que tiene vocación de taberna, de casa de comidas, de espacio lúdico. En Bitxarracu encontrarás una carta corta pero pulida al detalle con la opción de recurrir a dos menús cerrados formula 23€ y formula 18€ por persona (siempre y cuando lo pidan más de dos comensales) más IVA, que incluye pan, una bebida, 4 o cinco tapas y postre. Pedimos bastantes cosas como la ensaladilla rusa, las croquetas, las inevitables patatas Bravas Bitxarracu, falafel con salsa de yogurt y menta, y la burrifarra esparracada con setas, que fue lo que más me gustó: IMPRESIONANTE, sobre una cama de puré de patata y setas que estaban jugosas y aromáticas. Por último: espuma de coco con piña y ron, sabrosa, fresca y aromática como una llovizna de verano y espuma de crema catalana, ligera y sabrosa a la vez. Postres etéreos y frescos para cerrar un menú de tapas sabroso, casero y equilibrado. En conclusión, yo también os recomiendo el Bitxarracu. Se ha convertido en uno de mis habituales. Ficha: Ciudad: Barcelona. Dirección:C/ Valencia 212 Teléfono: 93 114 84 44.
Mi ciudad natal es verde. Verde, verde… Cuando vine a vivir a Barcelona, mi compañero me decía que posiblemente echaría de menos las vistas de las montañas y los árboles al despertar, que mi espíritu andino podría sentirse inquieto en Barcelona. Nunca sentí esa nostalgia anunciada: el mar a mis pies, la arquitectura majestuosa, las ramblas arboladas a lo largo y ancho de la ciudad y sus múltiples parques impidieron que me espoleara la nostalgia. Pero el día que me senté en El Jardín del Alma, me di cuenta de lo mucho que echaba de menos los jardines… Los jardines de barrio, el jardín de mi casa, los metros de verde que cada vivienda arropa en su interior. Sentarme en El Jardín del Alma, con sus sillas mullidas mirando a mi alrededor los árboles y arbustos, las enredaderas me hizo sentir serena y más enamorada de esta ciudad tan llena de secretos… Pensé en el privilegio de estar sentada en medio de tanto verde y asumí que sería una experiencia costosa para quien lo disfruta, al fin y al cabo el Hotel Alma es un hotel Gran Lujo, con las implicaciones que eso supone para cualquier billetero. Sin embargo al estudiar golosa la carta de tapas y cocteles me dio una alegría adicional, pues aquí no se pasan para nada con los precios… Además sus croquetas caseras de pollo asado son imprescindibles y su ensaladilla rusa más que correcta con ventresca de atún, abundante y sabrosa. Si además quieres comer allí, a precio más que razonable, hay bocadillos gourmet que tenían muy buena pinta y que serán mi próxima asignatura. Nosotros teníamos la invitación para cenar en la terraza y la verdad es que fue una experiencia deliciosa, no solo por la compañía sino por la calidad de los platos. Probamos el menú degustación que te proporciona el gustazo de cenar o comer en uno de los entornos más agradables que he descubierto en los últimos tiempos. Imprescindible su Timbal de escalibada con sardinas ahumadas y aceite de naranja, en perfecto equilibrio de texturas y sabores… Y mi favorito: los exquisitos Espárragos blancos de navarra con huevo poché e ibérico que quitaban el aliento. Si vais, que espero que si! no dudéis en tomar de postre el Flan de yema con nube de vainilla y crujiente de piñones, que es PERFECTO, un juego con varias texturas que te sorprenderá positivamente, como entrar en una nube. A los pocos días de mi primera cena en Alma, volví con amigos para compartir con ellos la experiencia y pasamos una tarde perfecta en las sillas del jardín acompañando nuestra charla con vino blanco y picoteo. La tercera será con una amiga que viene a verme pronto, la cuarta con alguien a quien quiero sorprender por su cumpleaños, la quinta con mi hermana que vendrá de vacaciones, la sexta sola, con mi libro favorito, la séptima….
Si hay algo que me guste más que descubrir restaurantes es descubrir lugares para comer bien que sean algo más que restaurantes. Con el Café modernista 1902, esta condición excepcional se da con creces. El Hospital de la Santa Creu y San Pau, es uno de esos lugares de la ciudad que me hace sentir bendecida por los dioses… Vivir en una ciudad en la que hay joyas deslumbrantes como esta para mi ya es un regalo de la vida. Sant Pau, además, me emociona porque su origen es coherente con lo que yo he soñado para la humanidad, un hospital público, accesible para todos, que nació con la premisa de que la belleza es también imprescindible y para todos y que la eficacia no ha de reñir con ella. En San Pau, no se escatimó en los detalles, ni en el espacio… Al entrar te encuentras en un paraíso en el que, me imagino, el dolor de los enfermos se haría necesariamente más llevadero. Sant Pau, estaba diseñado para la gente y eso lo sentí durante todo el tiempo que estuve dentro del recinto. Lo siguiente es que en pleno centro de la ciudad, en ese lugar en el que la muerte y el dolor nunca reinaron a pesar de ser habituales, hay naranjos, hierbas medicinales, flores, espacio y encanto por todas partes… En San Pau, te sientes reverencial, reverenciado, amante de la vida y parte de ella. Pues si, llegué a San Pau con una de las propuestas más tentadoras que he recibido en los últimos tiempos: Una visita guiada por el recinto y después un esmorzar de forquilla en el 1902. Café Modernista, donde haríamos un desayuno único con el alma aleteando todavía por los efluvios de la belleza. En general una cafetería, café, restaurante en un lugar así, casi que se convierte en un dispensario de comida para turistas fatigados pues lamentablemente en muchos países tan turísticos como el nuestro hubo un interés inmenso por la rentabilidad de cada metro «turistiable» y lo hemos pagado caro… Pero en 1902 Café modernista, no es el caso! cuando vi que el vermú o el brunch que se pueden tomar en algunos paquetes de visita los llevaba el Grupo Sagardi, no dudé ni un segundo: este era mi plan perfecto. Con Sagardi, las cuentas se hacen con la inteligencia de los grandes, estos que saben que la materia prima, la calidad del servicio y la fina y cuidada elaboración de cada plato son rentables per se. ¿Cómo trasmitir la magia de la experiencia? me resulta imposible. La belleza tiene que absorberse de primera mano y en San Pau hay mucha. Cada rincón, cada sala, cada espacio del jardín me trasmite paz y gratitud. Al terminar el recorrido llegar al 1902 Café modernista, es como la guinda del pastel. Buen servicio, cocina cuidadísima de pura materia prima y mucha generosidad en el concepto. Yo me encontré la mesa puesta para un desayuno más que contundente con pan con tomate y buen embutido, huevos rotos con ibérico con sus patatas crujientes y las yemas densas y melosas; además tomé un plato de cap i pota que estaba de muerte: la gelatina y los sabores de la carne componían un guiso de quitarse el sombrero. Yo tomé un té rojo de Sans y Sans para acompañar aunque mis compañeros bebieron buen vino… Hoy entonces mi propuesta es más entusiasta de lo habitual: este plan es Barcelona en carne viva, absolutamente, y en 1902 café modernista, la gastronomía y la belleza hacen una pareja perfecta como Ginger Rogers y Fred Astaire… Podrás tomar un Brunch por solo 14€ que no se lo salta un torero: Ensalada César, huevos estrellados con jamón ibérico y yogur artesano con frutos de la pasión y miel. O si lo prefieres, coca de Folgueroles con jamón ibérico con vino blanco Espelt Vailet, o un vino tinto Etxeita, además de refrescos o cerveza. Si no estás para brunch o el horario de la reserva no encaja puedes apuntarte al paquete de vino con una muy buena selección de quesos artesanos de vaca, cabra y oveja, acompañados de membrillo de manzana, confitura de naranja y tostadas. Los vinos: vino blanco D.O. Empordà-Costa Brava, un vino tinto D.O. Catalunya, un selecto cava D.O. Costers del Segre y agua mineral. Si quieres además puedes hacer el vermú que por sólo 10€ te ofrecerá para picar a tu agrado: ensaladilla rusa, “Gilda” con picos de jerez, una bomba de la Barceloneta con salsa picante, unas croquetas de jamón y unas patatas bravas. Para beber se puede escoger entre un vermut negro o blanco, cerveza o refresco. Aunque en una experiencia como la que os planteo el precio no es ni mucho menos lo más importante, lo anoto porque la relación calidad precio de esta propuesta es la mejor posible, os lo aseguro. Entrad a la página Visitas San Pau, recinte modernista y apuntaros a la entrada junto con la propuesta gastronómica, es una de las experiencias más deliciosas que esta ciudad prometedora y generosa ofrece. Dirección: C/Sant Antoni Maria Claret, 167 Barcelona Teléfono: 93 553 78 01 Precio medio: Entrada con vermú incluído: 16€ con Brunch incluido 20€ y con el tast de vinos y quesos 31€. PD/ Si queréis comer por libre, en 1902 hay propuestas de platos mediterráneos con un punto en común: un tratamiento inmaculado del producto.
Durante las fiestas estuve con visitantes maravillosos en casa, en concreto una pareja que vive en Londres y con quienes disfruté muchisimo, sobre todo en las horas de preparar las comidas, pues mi amiga cocina como los ángeles y disfrutamos muchisimo juntas. De su visita me quedan muchas experiencias y lecciones y una de ellas es su receta de Shepherd’s pie que resultó delicioso y un plato que se ha incorporado a mi dieta cotidiana por su sabor exquisito y la sencilléz de su elaboración. Ingredientes para 6 personas: Para la carne: 500 gm de carne picada de ternera (de buena calidad, es mejor comprarla en la carniceria y que te la piquen ahí mismo, magra) 250 gm de carne picada de cordero . 2 dientes de ajo. 1 cebolla mediana (rallada) 1 zanahoria grande o dos medianas (ralladas) 2 ramas de apio crujiente (picado) 2 cucharadas de salsa Worcestershire 1 latita pequeña de pure de tomate natural (no frito) 1/2 taza de café de vino tinto Un poco de perejil fresco picado Tomillo Sal Pimienta negra recién molida. Para el puré de patatas 8 patatas de buen tamaño, de las especiales para cocer. 2 cucharadas soperas de mantequilla 1/2 taza de nata 1 taza de café de caldo de pollo 1 taza de queso parmesano recien rallado Sal. Preparación: El Shepherds pie es un pastel de carne y patata en la que el puré es como una cobertura a una salsa de carne muy sabrosa. La mezcla de estos dos ingredientes es exquisita. Primero es importante calentar bien la sartén en la que habrás puesto el aceite de oliva virgen extra suficiente para sofreir todos los ingredientes. comenzar con la cebolla, la zanahoria y el apio picados y poco a poco agregar la carne para que vaya friendo y no se «cueza» si la sarten no es muy grande ve sacando tandas de carne dorada y vas poniendo mas… al final agregas los dientes de ajo picados e intentas incorporar todo bien. Agregar el perejil picado y las dos cucharadas de salsa Worcestershire. vas dejando cocer a fuego lento y a los dos minutos agregas el puré de tomate, que debe ser de una marca que conozcas y que sea natural. Dejas la carne en el fuego y agregas media taza de vino tinto, mientras hace chupchup (todo el tiempo de cocción es de unos 15 o 20 minutos) Una vez lista la carne apagas el fuego y la pasas al pirex que irá al horno. Para el puré de patatas Corta las patatas en trozos regulares para que todos se cuezan a la vez. Pónlos en agua hirviendo con sal y cuecelas hasta que se rompan al contacto con el tenedor. Pásalas a un recipiente o pasa purñes y agrega las dos cucharadas de mantequilla y la media taza de nata fresca. Si no tienes un pasapurés aplasta las patatas con un tenedor grande y agrega pimienta negra recién molida y rectifica la sal. El puré debe quedar muy suave y ligero para que no se mezcle con la carne cuando montemos el pastel. Ralla queso parmesano del bueno sobre el puré de patatas que deberá quedar fino y sin grumos. Dispón la carne en un recipiente adecuado para el horno y sobre ésta pon una capa fina de puré. Házle zurcos delicadamente con un tenedor para que quede como en la foto. Llévalo al horno con el gratinador encendido (por pocos minutos, tal vez 5) hasta que veas que el puré está doradito. Disfruta del plato tradicional inglés Irlandés que es facilísimo de preparar, nutritivo y perfecto como plato principal acompañado solamente por una ensalada fresca. NOTA: en el ultimo comentario una amable lectora me hizo una puntualización magnifica. el sheperd`s pie es IRLANDÉS y no inglés además el ORIGINAL no lleva la salsa Worcestershire. La fuente es una española casada con Irlandés, que amablemente me hizo las correcciones.
Había estado en Cachitos de la Rambla Catalunya, tres veces, siempre con amigos de fuera que al llegar a la altura de sus mesas en la calle, vestidas como si se tratara del Waldorf, se plantaban y me exigían comer ahí. Yo renegaba un poco, y después y sin pudor disfrutaba como loca del ambiente cuidado y del servicio que en un lugar para tapear al uso pocas veces encuentras. En una de las 3 ocasiones tomé un arroz que estaba pasado de punto y me enfadé bastante porque no te lo esperas en un local como aquel. Afortunadamente pude encontrar una nueva oportunidad que no defraudó, al contrario. Cachitos es un lugar en el que te sientes exitoso y tocado por la fortuna, y además comes tapas de toda la vida elaboradas con mimo y buena materia prima. En Cachitos suceden historias de amor, flechazos, y parece el entorno preciso para una película de Almodovar pero en versión alta costura. Me gustó disfrutar del ambiente auténtico, lleno de guiños al imaginario que tienen los turistas de la españolidad y me gustó muchísimo el jamón ibérico que nos pasaron para abrir la velada, comí con fruición las croquetas de textura ideal ni muy firmes ni muy líquidas e intensas con jamón jamón, y las alcachofas fritas en rodajas finísimas sin nada de grasa coronadas con un huevo frito como dios manda, pero me gustó más si cabe una de las mejores ensaladillas rusas que he comido con abundante atún del bueno, y me sorprendí positivamente con las albondiguillas con patata que estaban sabrosas con una salsa cálida y amorosa como un beso de la abuela. Despúes llegó la oportunidad del arroz con alcachofas y me reconcilié con ese arroz antiguo que me había decepcionado. El punto y el sabor equilibrados y perfectos. Me gustó estar en Cachitos esa noche y quise seguir con la sangría hasta altas horas de la noche que me supo a poco, me gustó querer volver inclusive sin los amigos turistas. Me gustó Cachitos. FICHA: Ciudad: Barcelona Dirección: Av Diagonal 508 cp: 08006 Teléfono: 932527381
Salimos a pasear el domingo por la mañana, sol y cielo azul, la ciudad viva y las ganas de caminar nos encaminaron hacia la playa. Una vez allí comeríamos una hamburguesa con patatas en Makamaka. Era uno de esos días con vocación de eternidad en los que ir haciendo lo que nos da la gana es la única propuesta. Al llegar después de caminar algunos kilómetros, de hacer paradas para escuchar algún músico callejero o echar una ojeada a algunos escaparates, nos encontramos con una fila kilométrica en el restaurante. A mi el hambre me entra con impaciencia y con una punzada feroz que acaba con mi buen carácter. Tenía antojo de una buena hamburguesa y el Kiosko ya quedaba muy lejos para mi estado gástrico/emotivo… Gracias a eso hice un valioso descubrimiento: Bro, Barcelona. La vista del local desde fuera es poco llamativa, a pesar de su diseño cuidadísimo… Es como frío y a priori podría ser cualquier cosa. Obviamente como buena usuaria entré a tripadvisor y me di cuenta de que había dado casualmente con una joya. Después ya en la mesa vi las revisiones de mis colegas blogueros de Best Burguer Barcelona y supe que había acertado. Las mesas colectivas de madera rústica y cálida con banquitos acolchados me parecieron un buen detalle: aquí comemos informalmente pero comodísimos y eso lo agradezco mucho. Pedimos un bocadillo de ternera empanada y la hamburguesa Bro, con una ración de patatas para compartir. Las patatas impresionantes! trozos gruesos y tostados con la piel crujían con el primer mordisco pero aportaban suavidad a medida que masticabas, son las crunchy patatas bravas perfectas. La salsa brava aparte, en su punto de picante pero un poco escasa… yo pedí más cuando terminé la mía y me la dieron encantados. A nuestro lado un par de chicas hablando de su vida y al frente en otra mesa pequeña una pareja interesante de chica oriental y chico guaperas. después vinieron un par de chicos, cada uno por su lado y disfrutaron de su comida solos en un ambiente amable y bastante agradable, aunque no comparto los gustos musicales de los anfitriones. El bocadillo no estaba nada especial, la ternera empanada de buen sabor pero lo encontré un poco seco, aunque he de reconocer que el pan es una maravilla. La hamburguesa, con cebolla caramelizada, bacon y queso, es para mi gusto, la hamburguesa perfecta. El pan con la miga tierna pero una corteza fina pero firme y crujiente permite que la carne y las salsas sean jugosas sin destrozar el pan que es tierno como la mejilla de un bebe. La cebolla caramelizada no muy dulzona sólo lo justo, exquisita… Y la carne… Una delicia: jugosa, melosa y bien adobada te invita como un amante al siguiente mordisco. Recordé las hamburguesas de Bburguer, que son muy buenas, pero estas ganaron por goleada. Creo que la clave esta en el jugo de la carne y en el pan que esta perfectamente elegido y en el cuidado en la elaboración de las patatas y eso que en Bburguer también están buenísimas. Vuelvo en unos días por la hamburguesa mexicana que viene con guacamole y salsa picante y volveré en más de una ocasión porque Bro Barcelona es de esos sitios a los que se puede ir muchas veces por la relación calidad precio y lo cerquita que esta de la playa ahora que el tiempo nos invita a pasear por la Barceloneta. FICHA: Ciudad: Barcelona. Dirección: Carrer Baluard 34 Barri de la Barceloneta Teléfono: 932 21 00 70 Precio Medio: 12€ con bebida (sin vino)
Supongo que muchos de vosotros les conocéis. Los chicos del blog del Morro Fi en un homenaje precioso a los aperitivos del domingo y el vermutito asoleado, decidieron poner el acento en ese momento particular en el que el olor a madera y vino de las bodegas o la algarabía de vecinos que se encuentran para «hacer» un vermú con sus olivitas o las conservas de toda la vida. Pero claro ellos tienen un morro fino y no se conforman con cualquier cosa. Aquí el vermú envasado especialmente para ellos, las conservas, las exquisitas patatas gruesas y el picoteo de toda la vida se eleva a cotas bastante altas. Ahora, como sucede siempre con las buenas ideas, los del Morro Fi tienen más de un local y todos los llenan. Creo que el secreto esta en que han intentado mantener el espíritu alegre y desenfadado de las bodegas de toda la vida con productos muy cuidados. El día de esta crónica probé los productos del local de La Illa. Una barra larga en la que destacan las botellas de vermú y el buen rollo, los chicos que atienden están muy puestos en mantener el talante cercano pero profesional. Tomamos un platito especial que es «una mica de tot» con un poquito de varias cosas y mucha sensatez pues hay dos de cada poquito, asumiendo que el vermú como está más bueno todo es compartido. Mejillón sobre patata gruesa (que es perfecta), boquerones en vinagre gorditos y jugosos, rodajas de calamar de lata, olivas de calamata y manzanilla, dos trozos de alcachofa firme y deliciosa, arenque cortado en trocitos y una ventresca de atún que me pareció de excelente calidad. Pedimos pan para acompañar este plato y nos trajeron pan de cristal crujiente y fresquísimo, pero que con el tipo de plato no iba muy bien, pues es tostado y firme y no sirve para mojar… mejor un pan de caldeal o con miga. También pedimos dos croquetas que estaban de antología: la costra muy crujiente y firme, el relleno suave, semiliquido, el sabor de jamón intenso; y un bocata de ternera rebozada con pimientos, que estaba muy interesante pero mejorable. Todos los ingredientes perfectos, sobre todo el pan crujiente, la carne bien rebozada y finita como debe ser y el pimiento verde bien asado… La ración muy adecuada para compartir. Todo ok, pero en el conjunto eran sabores tan intensos los del rebozado y el pimiento que la carne sabía poco. Creo que hay que hacer algo con las proporciones… Tomamos vermú negro. En conclusión: no os lo perdáis. La experiencia de tomarse un vermú en Morro Fi es deliciosa. Quedé con muchas ganas de probar una ensalada con ventresca que le servían a mis vecinas de barra y de una ración adicional de las exquisitas patatas gruesas. FICHA: Ciudad: Barcelona. Morro Fi Consell de Cent 171, 08015 Barcelona Mitja Vida Brusi 39, 08006 Barcelona Dalt de Tot Saragossa 66, 08006 Barcelona Morro Fi L’Illa Diagonal Dilluns a dissabte, 10 a 21:30h. (El único que no abre el domingo)
Tortilla de foie y patata trufada (la ganadora de la mesa) Durante años viví a una calle del nuevo local en Arimón, 22 y casi agradecí haberme mudado antes de su nueva locación. Os lo advierto: las tortillas de Les truites son adictivas. Si quieres tener una experiencia digna de instagram aquí no encontrarás atrezzo, la luz, las mesas oscuras (casi feas) y el local sin florituras no ayudan. Pero no te importará un comino. A Les Truites se viene a comer y a disfrutar… y cómo! Ver las fotos y los post que hay sobre Les Truites resulta desconcertante, lo que he leído siempre es laudatorio y entusiasta, pero las fotos que habitualmente veo por ahí, las mías en particular, podrían ser incluso disuasorias (las que adornan este post, las buenas, son de la página de la casa y si expresan la calidad de las tortillas). Las tortillas de Joan Antoni Miró, parecen obras de arte poco capturables por la cámara… Algunas cosas siguen siendo inaccesibles aún a nuestros super poderosos móviles. Una de ellas es la esencia impresionante, cálida y jugosa de las tortillas es este paraíso. Probamos 9 tortillas de las decenas que hay en carta cada día (Joan Antoni Miro, tiene en su haber casi 180 tipos) y como estaban todas tan buenas en la mesa decidimos hacer una votación y decidir entre todos (10 comensales) las 3 ganadoras de la jornada. Para daros un ejemplo de la calidad de la propuesta no hubo unanimidad con ninguna de las calificadas. Para gustos los colores, pero eso solo es posible cuando la calidad es equilibrada e impecable en cada plato que elijas. Tortilla de pulpo (una de las más votadas) La primera tortilla obligada era la de Butifarra de huevo que era firme con las lascas de butifarra bien diferenciadas, jugosa y picantita pero con mucho cuerpo. Como era la primera mi tentación fue puntuarla con un 10 sobre 10, pero es que vino la segunda… una tortilla que para mi fue la ganadora: Pies de cerdo con butifarra negra y alubias blancas, en ese momento y ahora en retrospectiva llegó a la perfección. Melosa, con todos los ingredientes integrados, casi fundidos en un abrazo intenso pero reconocibles entre sí, levemente picante y con un sabor nuevo y desbordante. Me tomé otro trozo sabiendo que vendrían 7 más. No me arrepiento. Tortilla de pies de cerdo, butifarra y alubias (mi favorita) De tercera: Tagliatella con marisco. De sabor interesante y obviamente me la comería otra vez si no tuviera las otras opciones al alcance de mis fauces abiertas. Después seguimos con la que resultó la ganadora de la jornada y que en mi caso puntuaba de segunda: Foie y patata trufada, que era perfecta pero que no pudo desplazar en mis apetencias a la primera. Es jugosa, grasa, aromática y densa, te deja rastro, quieres mucho más pero te autolimitas un poco, pues esta tortilla es como un buen perfume que tienes que medir, parece un joya valiosa, como un buen amor. Luego otra maravilla, que no estaba entre mis tres definitivas pero por empate… Pulpo a la gallega, una tortilla más seca en la que el huevo y el pulpo son los protagonistas absolutos, estaba levemente picante con el pimentón de la vera ahumado y rico, como si fuera la sangre de la tierra. Tortilla con guiso de butifarra con alubias del Ganxet y panceta (impresionante) Seguimos con Butifarra negra con patata y cebolla que por textura me cautiva, soy de tortilla melosa y densa y esta lo es y habría sido mi tercera con la de pulpo si no hubiese llegado la siguiente: con Butifarra, alubias del Ganxet, panceta y un exquisito sofrito por encima que aportaba mil guiños a un plato que sabiamente alguno de la mesa calificó como la tortilla menú. Por último (apartado de sal) una Tortilla de croissant con jamón, que no sé donde ponerla! es exquisita, original, con los sabores de la mantequilla y el hojaldre y el jamón de buena calidad, en un juego de circo perfecto. No es de las que comería siempre porque me parece demasiado intensa, más un divertimento, pero me ha encantado! Para cerrar el postre, tortilla de chocolate con naranja amarga, como una mousse caliente o un coulant con los trozos de piel de naranja que aportaban carácter a un postre de ensueño. Les Truites se ha convertido en uno de mis favoritos porque cumple con creces mucha condiciones: magnífica relación calidad precio, cocina auténtica y sabrosa y precios accesibles para el día a día. FICHA: Ciudad: Barcelona. Dirección: Arimón 22 Teléfono: 93 418 06 91